Los 5 peores ultraprocesados
Publicado: 21 Abr 2020 18:20
Refrescos y zumos comerciales: Ambos se relacionan ampliamente con la obesidad y con la mortalidad por todas las causas. Son responsables de más de 185 mil muertes por diabetes y enfermedad cardiovascular al año. Además, las bebidas azucaradas son uno de los mayores contribuyentes al incremento de muerte prematura según Harvard.
Bebidas energéticas: se venden como mejoras en el rendimiento físico, mental, concentración y como acompañamiento del alcohol. Esto último es especialmente peligroso ya que la cafeína mezclada con alcohol puede llevar a beber más de lo que se haría en otras circunstancias. Estas contribuyen al aumento de riesgo de infarto y a la enfermedad cardiovascular general. Aceleran de forma rápida el envejecimiento celular.
Bollería y snacks: Desde galletas dietéticas, pasando por cereales azucarados, cruasán, el surtido de bollerías tipo caña, napolitana o rellenito, etc. Millones de personas siguen pensando que el pan blanco, las galletas digestive con fibra o las galletas maría no son bollería y sí lo son. Por otro lado, la familiaridad hace que se consuman prácticamente sin pensar desplazando a los vegetales. Según la encuesta ANIBES ambos grupos pueden proporcionar casi el 30-40% de la ingesta diaria de energía de los españoles, unos 9 kilos de bollería al año come de media cada español.
Lácteos azucarados: Los lácteos presentan de forma natural azúcar en forma de lactosa. Sin embargo, no es este el problema, sino que el problema está en los lácteos a los que se le añade intencionalmente azúcar. En niños especialmente, estos productos se relacionan con la obesidad. Muchos padres siguen pensando que los batidos líquidos son sanos para sus hijos.
Precocinados: Las pizzas, sándwiches, lasañas o patatas fritas se utilizan comúnmente como excusa ante la falta de tiempo, falta de ideas o por pura adicción. Sin embargo, este tipo de preparaciones contribuyen al empeoramiento de la calidad de la dieta al contribuir al exceso de sodio, aceites y harinas refinadas. Estos productos se asocian con el riesgo de exceso de peso. Consume mejor buenos procesados que son rápidos y convenientes.

Bebidas energéticas: se venden como mejoras en el rendimiento físico, mental, concentración y como acompañamiento del alcohol. Esto último es especialmente peligroso ya que la cafeína mezclada con alcohol puede llevar a beber más de lo que se haría en otras circunstancias. Estas contribuyen al aumento de riesgo de infarto y a la enfermedad cardiovascular general. Aceleran de forma rápida el envejecimiento celular.
Bollería y snacks: Desde galletas dietéticas, pasando por cereales azucarados, cruasán, el surtido de bollerías tipo caña, napolitana o rellenito, etc. Millones de personas siguen pensando que el pan blanco, las galletas digestive con fibra o las galletas maría no son bollería y sí lo son. Por otro lado, la familiaridad hace que se consuman prácticamente sin pensar desplazando a los vegetales. Según la encuesta ANIBES ambos grupos pueden proporcionar casi el 30-40% de la ingesta diaria de energía de los españoles, unos 9 kilos de bollería al año come de media cada español.
Lácteos azucarados: Los lácteos presentan de forma natural azúcar en forma de lactosa. Sin embargo, no es este el problema, sino que el problema está en los lácteos a los que se le añade intencionalmente azúcar. En niños especialmente, estos productos se relacionan con la obesidad. Muchos padres siguen pensando que los batidos líquidos son sanos para sus hijos.
Precocinados: Las pizzas, sándwiches, lasañas o patatas fritas se utilizan comúnmente como excusa ante la falta de tiempo, falta de ideas o por pura adicción. Sin embargo, este tipo de preparaciones contribuyen al empeoramiento de la calidad de la dieta al contribuir al exceso de sodio, aceites y harinas refinadas. Estos productos se asocian con el riesgo de exceso de peso. Consume mejor buenos procesados que son rápidos y convenientes.
