El cóctel de pinchazos y pastillas con el que los culturistas ganan hasta 20 kilos
Publicado: 12 Nov 2018 11:55
El Crom, en la zona de Pueblo de Nuevo de Madrid, es un pequeño gimnasio de barrio. Allí no hay elípticas ni cristaleras que dan a la calle para que los que pasan por la acera miren y piensen que un año más han incumplido su propósito de hacer ejercicio. Es un semisótano adonde la gente va a levantar pesas. Nada más y nada menos. En una pared hay un póster de Arnold Schwarzenegger en su época de culturista. La foto muestra un cuerpo descomunal, por tamaño y volumen de sus músculos. Esa imagen está colocada ahí casi a modo de recordatorio para los que acuden al gimnasio, algunos de ellos con experiencia en competiciones de culturismo: conseguir eso es imposible a menos que utilices sustancias dopantes. Por mucho que te machaques, nunca llegarás a tener un cuerpo así.
Hace unas semanas, la espantada de varios culturistas en un campeonato en el País Vasco cuando se enteraron de que había controles antidopaje generó mucha atención en un deporte que arrastra la mala fama de albergar una barra libre del consumo de sustancias, en su mayoría esteroides anabolizantes derivados de la hormona testosterona. Esa mala imagen no es infundada. "La realidad es que el culturismo tanto a nivel de ocio como a nivel competitivo siempre ha estado asociado al uso de sustancias que hoy se consideran dopantes", afirma el Daniel Prada, uno de los dueños del gimnasio Crom y miembro de la Asociación Española de Culturismo Natural (AECN), a la que le ha venido bien todo este ruido para reivindicar que hay una opción más limpia, como la que ellos practican.
Prada mide 1,80 metros, y vestido con pantalón de chándal y camiseta no llama demasiado la atención. Está fuerte, pero nada excepcional. Sin camiseta la cosa cambia, pero su cuerpo es muy diferente a lo que pueden verse en muchas competiciones de culturismo que no se definen a sí mismas como naturales. "Es una opción de competición o preparación en la que asumimos que no podemos usar sustancias que estén prohibidas y buscamos asociaciones en las que haya controles antidopaje que nos permitan saber que estamos compitiendo en igualdad de condiciones y sin ayuda externa", explica.
¿Se puede conseguir un cuerpo como el de los culturistas que compiten en las competiciones que no son naturales sin tomar nada? Prada es tajante: "No. Hay un límite que se supera cuando se utilizan sustancias. Nosotros intentamos transmitir que se pueden conseguir unos logros muy buenos sin ellas. Pero hay unos resultados muy extremos que estamos convencidos de que son imposibles. Por más que yo pueda hacer las cosas bien, sé que no voy a poder conseguir el cuerpo de un culturista de mi misma altura que tiene 15 o 20 kg más. Esa es la realidad".
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Hace unas semanas, la espantada de varios culturistas en un campeonato en el País Vasco cuando se enteraron de que había controles antidopaje generó mucha atención en un deporte que arrastra la mala fama de albergar una barra libre del consumo de sustancias, en su mayoría esteroides anabolizantes derivados de la hormona testosterona. Esa mala imagen no es infundada. "La realidad es que el culturismo tanto a nivel de ocio como a nivel competitivo siempre ha estado asociado al uso de sustancias que hoy se consideran dopantes", afirma el Daniel Prada, uno de los dueños del gimnasio Crom y miembro de la Asociación Española de Culturismo Natural (AECN), a la que le ha venido bien todo este ruido para reivindicar que hay una opción más limpia, como la que ellos practican.
Prada mide 1,80 metros, y vestido con pantalón de chándal y camiseta no llama demasiado la atención. Está fuerte, pero nada excepcional. Sin camiseta la cosa cambia, pero su cuerpo es muy diferente a lo que pueden verse en muchas competiciones de culturismo que no se definen a sí mismas como naturales. "Es una opción de competición o preparación en la que asumimos que no podemos usar sustancias que estén prohibidas y buscamos asociaciones en las que haya controles antidopaje que nos permitan saber que estamos compitiendo en igualdad de condiciones y sin ayuda externa", explica.
¿Se puede conseguir un cuerpo como el de los culturistas que compiten en las competiciones que no son naturales sin tomar nada? Prada es tajante: "No. Hay un límite que se supera cuando se utilizan sustancias. Nosotros intentamos transmitir que se pueden conseguir unos logros muy buenos sin ellas. Pero hay unos resultados muy extremos que estamos convencidos de que son imposibles. Por más que yo pueda hacer las cosas bien, sé que no voy a poder conseguir el cuerpo de un culturista de mi misma altura que tiene 15 o 20 kg más. Esa es la realidad".
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